Los indocumentados: dos caras de la política de Estados Unidos



El actual debate político sobre los migrantes indocumentados ha llegado a unos extremos nunca visto antes. Actualmente, Estados Unidos tienen la población de indocumentados más grande en el mundo (11.2 millones), aunque el gobierno hacen todo lo posible para filtrar los millones de personas que quieren entrar. En general, se puede decir que su política inmigratoria se basa restricciones sobre quienes pueden entrar, reunificación familiar, categorías de trabajadores especializados, y protección a personas víctimas de persecución y de la violencia doméstica. Como resultado de las frecuentes enmiendas a la ley fundamental de inmigración aprobada en 1952 (Immigration and Naturalization Act o INA), particularmente en cuanto a restricciones, no hay una política inmigratoria coherente. Los factores que se deben tomar en cuenta son más complejos; temas como la disponibilidad de empleo, la situación económica, la integración social, los beneficios públicos y los derechos humanos. Por años se ha intentado una Reforma Comprensiva de Inmigración, siempre frenada por marcadas diferencias de opinión tanto políticas como culturales. 

No todos los solicitantes de una visa de residencia tienen suerte; particularmente, es usual que quienes aspiran a una visa por razones de parentesco pasen años en una lista de espera. Aparte de la limitación numérica, las leyes y regulaciones inmigratorias forman un laberinto muy difícil de transitar con éxito, de hecho, la mayoría de las visas ofrecidas son temporales (turismo, negocios o estudios). No obstante, algunas de estas personas se quedan en el país con la visa vencida; otras pasan las fronteras sin autorización alguna. Estos dos grupos, llamados indocumentados, actualmente se estiman en unas 11.2 millones de personas y representan casi el 25% de la población nacida en el exterior.

Como su situación es irregular, tienen dificultad con el acceso a asistencia y beneficios públicos, incluyendo la educación pública o seguro médico; tienden a conseguir trabajos sub pagados, y viven con el miedo de ser descubiertos y deportados u obligados a salir del país para evitar un registro legal en su contra. Puesto que muchos inmigrantes no autorizados llegan sin su familia, y no quieren correr el riesgo de ser capturados cruzando la frontera después de visitarla, pueden pasar años sin verla.

El gobierno federal dedica cada vez más recursos, especialmente después de los ataques terroristas del 2001, a deportar indocumentados y asegurar la frontera, especialmente en el suroeste. No solo ha incrementado el número de agentes en la frontera y en el servicio de Immigration and Customs Enforcement, sino que ha construido una cerca reforzada de cientos de millas, montado cámaras de control remoto, sensores de movimiento y, desde el aire, helicópteros y drones para vigilar el área fronteriza.

La lenta recuperación de la economía había comenzado en el 2012, una recuperación que muchos consideran sería más rápida si los Estados Unidos reformaran la ley de inmigración. No sólo se deben atraer más personas con habilidades especializadas para aumentar el crecimiento, sino fomentar la inmigración estacional o para un trabajo de tiempo definido para, finalmente, resolver la situación de los millones de indocumentados.

Referencias:

Susan Berglund (2016, junio). Unauthorized immigrants: Divided political views in the United States. Scielo. http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-94962016000100003

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Introducción

Indocumentados aportan miles de millones en impuestos, pero ¿qué beneficio reciben?